sábado

Descender sin captar el golpe

Reconozco que mi mayor peso es no saber salir a salvo de estas maniobras de vuelo. Intentar hacerme un nido en tu vida, es incluso para los pájaros una acrobacia poco segura en épocas de viento y fugas para tu corazón que no se queda quieto. Eres la veleta de mi casa preferida. Hacia ti quiero abrir todos los mapas, quiero caer en la geografía que respiras. Aunque sé que no podré ser yo la única que habite en tu historia, intentaré no tropezar cuando esquive tus botones. Me duele la falta de exclusividad en tu boca cuando dices ciertas cosas, las yemas de tus dedos acariciando rostros pasajeros, destellos de miradas que nada tienen que ver conmigo y que sin embargo te apartan de mi vista. Porque nunca es mala temporada para hacer que se tiene alguna esperanza, pero hoy no quiero hablarte de eso. Hoy preferiría hundirme en tus manos, hasta sentirme el único motivo de tu andar por el mundo. Ya aprenderé a conducir mejor mi vuelo. Tal vez sea un buen día para arrendar paracaídas o unas nuevas alas, para cuando deposites tu cabeza en mi regazo y me cuentes que tristemente ya no me quieres, ya se han muerto los relojes y los puentes...

5 comentarios:

Vania dijo...

Me pregunto quién será Michel y delicia la suya de recibir tus palabras.

Tú no estás en sequía.

: )

Vania dijo...

*y cuánta delicia

Cindy Muñoz dijo...

me gusta...

manuel_h dijo...

siempre tiene que aprender uno solo a conducir el vuelo, y para eso nunca es un mal día.

AliaS DadA dijo...

que delicia volver a tu jardín y beber de tus palabras. tanta intensidad regada en ese vuelo.
los puentes a veces ya no deben ser reconstruidos.
mejor tender otros.
:)