Cuando más me importas, es cuando más lejos prefieres estar de esta ciudad. No puedo contener esto que logras hacer con un par de palabras y el resto de silencio. Como si no supieras que sólo te saludo para tener una excusa y sonreirte, porque en esa fracción de segundos en que espero también una sonrisa, cabe la duda de saber o no qué estoy haciendo.
Eres la mujer más bella que mi mente aceptó para huir del tráfico, cuando no me queda tiempo y aquí todo se encuentra como una flor a penas bosquejada en papel corrugado con motivos especiales.
Y si pienso en tu voz, tiemblo. Soy el elefante más solitario de la manada, aún no estando cerca de la muerte, me alejo para recordarte y sólo sé quedarme con tus ojos que parecen dos oportunidades para creer que existe algo más claro y doloroso que un amanecer fuera de casa.
Cuando más me importas, es cuando menos sabes de mi y más de mis sueños. Cuando no conozco tu olor, cuando tu piel blanca se desliza intacta, para que yo no me atreva a tocarte, porque sólo estando lejos tu boca pequeña y dulce, llena de fábulas y cuentos sabe guardarme sin romper la verdad que existe entre nosotras.
jueves
Hasta no alcanzarte
Publicado por
Pamela Bram
en
4:16 AM
Etiquetas: Señorita Cangrejo
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3 comentarios:
Eres tan inminente como pasajera.
La pasajera eterna de este tren que te lleva y te trae de vuelta.
Siempre eres el lápiz que guarda todo el arco iris para pintar mis dibujos imaginarios, mujer.
Estoy perdida.
Srta. Cangrejo.
Cosas que pasan.
Y no pasan.
.
Dudé bien, antes de entrar, no había luz y la puerta no parecía abierta.
Los libros dicen que basta con empujar...
Y...?
No, nada, las palabras son redondas, reconocibles algunas, todas de cuatro esquinas.
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