jueves

Hasta no alcanzarte

Cuando más me importas, es cuando más lejos prefieres estar de esta ciudad. No puedo contener esto que logras hacer con un par de palabras y el resto de silencio. Como si no supieras que sólo te saludo para tener una excusa y sonreirte, porque en esa fracción de segundos en que espero también una sonrisa, cabe la duda de saber o no qué estoy haciendo. Eres la mujer más bella que mi mente aceptó para huir del tráfico, cuando no me queda tiempo y aquí todo se encuentra como una flor a penas bosquejada en papel corrugado con motivos especiales. Y si pienso en tu voz, tiemblo. Soy el elefante más solitario de la manada, aún no estando cerca de la muerte, me alejo para recordarte y sólo sé quedarme con tus ojos que parecen dos oportunidades para creer que existe algo más claro y doloroso que un amanecer fuera de casa. Cuando más me importas, es cuando menos sabes de mi y más de mis sueños. Cuando no conozco tu olor, cuando tu piel blanca se desliza intacta, para que yo no me atreva a tocarte, porque sólo estando lejos tu boca pequeña y dulce, llena de fábulas y cuentos sabe guardarme sin romper la verdad que existe entre nosotras.

3 comentarios:

Vania Valentina dijo...

Eres tan inminente como pasajera.
La pasajera eterna de este tren que te lleva y te trae de vuelta.

Siempre eres el lápiz que guarda todo el arco iris para pintar mis dibujos imaginarios, mujer.

Estoy perdida.

Srta. Cangrejo.

Pamela Bram dijo...

Cosas que pasan.


Y no pasan.


.

http://bleucaf.blogspot.com/ dijo...

Dudé bien, antes de entrar, no había luz y la puerta no parecía abierta.

Los libros dicen que basta con empujar...


Y...?

No, nada, las palabras son redondas, reconocibles algunas, todas de cuatro esquinas.