No me ausento de la tristeza, yo sólo enmudezco un poco. Eso que dura el aleteo de un pájaro herido cayendo en la montaña.
Luego me estremezco, la palidez del cielo me parece demasiado. No soy capaz de mantener la mirada sobre un punto invariable, necesito alejarme irremediablemente.
jueves
Aunque sea tarde
Publicado por
Pamela Bram
en
5:19 PM
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Etiquetas: La chica triste que te hacía reír
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